Todo el mundo aporta algo

Todo el mundo aporta algo, pero todo el mundo aparta a alguien.

Iván Hernández

Diciembre 2014

Anuncios

Por amor al miedo

Por amor al miedo nos metemos en recovecos de la mente en los que siempre hemos estado. No son sorpresa, sino hogar. Son los mismos, los que existen desde que éramos tan pequeños que nos impidieron crecer como un árbol emerge desde la semilla hasta tocar el cielo, sin prisa, sin pausa, sin pensamiento, sin futuro ni expectativa.

Por amor al miedo nos odiamos, y hacemos que los demás sientan lo mismo, sino lo sentían ya de antemano. Inscribimos en sus paredes mentales nuestros gritos, nuestras alertas, nuestras cautelas, nuestros imprevistos. Y los hacemos suyos. Pero a la vez nuestros. De todos.

Por amor al miedo no nos despegamos de la realidad repetitiva y construida. Aunque lo pensemos, meditemos e incluso vaporicemos la falsa experiencia en la que nos ahogamos, seguirá ahí. ¿Y cuánto de todo esto es útil? ¿Cuánta verdad? Más poderoso el falso percibir que todo amor y bondad.

Adivinar que somos nosotros los que tomamos al miedo de la mano es la mejor manera de soltarlo, porque él no es el que nos lleva a su lado. Él no es el que nos hace sentir menos que los demás, ni el que nos hace angustiarnos por algo que visualizamos, pero que, sin embargo, no podemos tocar. Somos nosotros los que encontramos en sus síntomas un espejo siniestro donde todo irá a peor, donde todo estará mal. Ese miedo que creamos en pasado, vivimos en presente y reconvertimos en futuro, es nuestro amante eterno si así lo deseamos.

Por amor al miedo… no hay amor más doloroso.

Iván Hernández,

Diciembre 2014

Cierre de Series.ly, seriespepito, peliculaspepito, magnovideo

Se montan revoluciones digitales cuando cierran webs como Series.ly, seriespepito, peliculaspepito, magnovideo (bonitos nombres). Describe perfectamente al ser humano. Cuando te quitan algo sientes la carencia, la necesidad de tener algo que tenías y ya no. Sobre todo cuando ese algo era gratuito. En cambio, opciones legales como wuaki.tv o las próximas netflix, amazon prime video, etc… que siempre están ahí como recursos legales, no entran en juego porque aunque quitarían esa sensación de carencia, son de pago.

Puedo decir que yo he consumido productos de ambos lados, pero me da exactamente igual que desaparezcan. A mí, personalmente, me daría más pena que unas personas que han arriesgado mucho a nivel económico y personal por ofrecer productos a precios competitivos, como sucede con wuaki.tv, desapareciesen, porque creo que la mejor opción de consumo de contenido digital es aquella basada en la suscripción. Ni gratis, ni pago por producto independiente. Suscripción y acceso a contenidos directos en HD, sin publicidad, ni malware, con un precio asequible para todos los bolsillos.

Sé que siempre habrá descargas de todo tipo, y no estoy en contra tampoco, me parece algo natural. Pero tampoco me voy a lamentar si no existen más. Ya, ya sé que mucha gente piensa que lo siguiente es que nos cierren Internet y controlen lo que vemos, escuchamos, leemos, etc… pero eso ya lo llevan haciendo desde que el hombre es hombre. La única diferencia es que a veces los que mandan nos hacen creer que somos libres.

Y gritar, perdonad que os lo diga, no es libertad. La libertad es un estado de la mente, la verdadera prisión desconocida.

Por qué piden datos de pago cuando descargas libros gratuitos en Google Play

La descarga de libros GRATUITOS en Google Play se sigue considerando una transacción, aunque el precio de los artículos sea 0,00 USD. Si no tienes una tarjeta de crédito asociada a tu cuenta de Google Wallet, tendrás que añadir una nueva forma de pago cuando descargues algunos tipos de contenido en Google Play. Más información: https://support.google.com/googleplay/answer/2851613?hl=es

Dicho esto, si alguna vez intentas descargar un libro que dice que es GRATIS (porque lo es) y ves que Google te pide datos de pago y no te apetece darlos, te agradecería que no puntuases mal un libro que ni siquiera has descargado, y que, por supuesto, no dijeras que el título en particular es una estafa. Reconocerás que eso está muy feo y no te deja en buen lugar.

Tienes una opción mucho más elegante (no te hará parecer que tienes una pataleta infantil y rabiosa), además de ser más útil para todos: escribir un correo a Google quejándote sobre el tema, sobre el que incluso estoy de acuerdo (no entiendo que Google pida datos de pago para algo gratis, pero ellos hacen sus normas).

Seguramente seas capaz de encontrar la manera de contactar con ellos para sugerirles un cambio en su política. Yo ya lo he hecho.

Mis sugerencias han sido:

  • No pedir datos de pago para productos gratuitos, a menos que quieran verificar la mayoría de edad.
  • No permitir críticas sobre productos no descargados.

¡Gracias!

¿Regalar mis novelas en internet significa no valorar mi trabajo?

En varias ocasiones (ayer sin ir más lejos) me han comentado  que al regalar mis ebooks en Internet no los valoro lo suficiente, o quizás no hago que los demás valoren las horas que he invertido creándolos. No comparto esa opinión, aunque la comprendo. Quizá no otorgamos el mismo valor a algo gratis, que no nos ha costado ningún esfuerzo obtenerlo.

Pero por otro lado, hay lectoras y lectores que sí se lo dan y se leen los libros aliados pese a haber 1000 millones de libros gratis para descargar en Internet. Curiosamente, pese a ser todos ellos “gratuitos”, se han decantado por uno que escribí yo, que es gratis de verdad.

Eso es bonito. Eso es otorgar valor a una obra: que haya una persona que la lea.

¿Y cómo añadir un valor extra? Opinando:

“Es hermoso este libro”, sobre El surco de tus labios me provoca deseo.

“Ligero y entretenido de leer”, sobre Amarte.

“La historia y su trama es excelente…”, sobre Clara.

Son comentarios que aparecen de vez en cuando en Google Play, que es el lugar donde regalo los libros aliados, así como en la sección Ebooks gratuitos.

Recuerda: los ebooks aliados son gratis, pero valen tanto como tú quieras.

Necesitas muy poco para ser feliz

No necesitas ese móvil de última generación. No necesitas esas zapatillas deportivas que te prometen correr más rápido. No necesitas mirarte al espejo cada dos por tres en busca de arrugas. No necesitas que la gente se alegre por ti. No necesitas comprensión por parte de nadie. No necesitas que el mundo te preste atención. No necesitas ser amado. No necesitas tener dinero. No necesitas tener casa. No necesitas tener trabajo. No necesitas ser el mejor en lo que haces. No necesitas ni siquiera ser bueno en lo que haces. No, no nos engañemos más. No necesitamos nada de eso.

Si partimos de los deseos, que son muy lícitos pero también peligrosos, podemos transformarlos sin darnos cuenta en necesidades absolutas. Y eso sí puede volverse en tu contra. Si bien lograr tus objetivos puede ser algo gratificante, lo será tanto o más, si esos objetivos no fueron anteriormente convertidos en necesidades vitales para ser felices. Porque de ser así, pronto te darías cuenta de que no te hacen feliz. Quizás un instante de alegría, pero después, ¿qué te queda? Nada, el recuerdo. Y el recuerdo solo puede servir para alimentar el ego y perdernos en esos momentos en los que fuimos dichosos, para dar paso de nuevo al miedo y la incertidumbre sobre ¿cuándo volveré a sentirme así? La nostalgia más inútil.

Pues bien, hay muy pocas necesidades reales. Sabes bien cuáles son. ¿No? Comer, beber… poco más. ¡Genial!

Sí, tan básico como eso. Después podemos desear tener buena salud, un techo, ropa, pareja, un trabajo… pero no hablamos de tener la mejor salud del mundo, un chalet de cuatro plantas o las últimas tendencias en moda. Son deseos, no necesidades. Si no se cumplen, ¡puedes seguir adelante!

¿No sería bueno tener mucho dinero, una casa grande y la mejor salud del mundo? Sí, siempre y cuando todo eso que tuvieras no te hiciera sufrir amargamente si llegases a perderlo.

Es complicado llegar a esa conclusión cuando nos criamos en una sociedad hiperconsumista, pero a lo mejor, si en tu mente hay conflictos, tristeza, ansiedad y dolor, pueda ayudarte el despojarte de todas estas necesidades creadas por ti y por otros que influyen en tu pensamiento desde que eres bien pequeño. No digo que tires el dinero por la ventana, sino que lo uses para cubrir una necesidad real y algún deseo que, precisamente, no conviertas en necesidad.

Necesitas muy poco para ser feliz.

La utilidad vital de una red social

Siento que las redes sociales tienen más de redes egóticas que de otra cosa, porque los egos están al acecho esperando el momento preciso para el enfrentamiento, el conflicto, la respuesta y el inicio de la discusión. No sé si os habéis planteado alguna vez por qué utilizáis una red social. ¿Para estar en contacto? ¿Para que el resto sepa que estáis vivos, que tenéis opiniones, que sois sensibles ante los problemas de los demás? ¿Para promocionar un producto? ¿Para promocionaros a vosotros mismos? ¿Para sentiros animales sociales? ¿Para olvidar que detrás de todo esto hay una vida interior mucho más real, más seca, más dura? ¿Para escapar de esos miedos de los que difícilmente escaparéis porque en realidad sois vosotros el germen de los mismos?

Yo todavía no tengo una respuesta clara, pero sí estoy seguro de que todo esto es una manera secundaria de existir.