El latido nervioso

La rabia me pudo y corté el aire con golpes de odio. El latido nervioso desestabilizó el cuerpo y el alma, y caí en el pozo de mis rodillas clavadas en el barro. Un barro nacido de la tierra empapada por todas las lágrimas que tragué en cada pensamiento, por miedo a que todo volviera a ser pasado en el presente, y que todo fuera igual en el futuro. Qué miedo más insano, más absurdo, que me arrastra hacia ese espejo que distorsiona las palabras, las miradas, las personas. Espejo o espejismo, materia o no materia, irreales todos ellos. La tensión que provoca dolor, inmenso dolor silencioso donde nadie entiende ni nadie quiere entender, y que ocultas por no dañar nada que quieras de verdad. Y vives y vives y vives, pero a veces cortas el aire con golpes de odio, porque sigues siendo aquel que creíste dejar atrás.

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