No se le pega a nadie

Esta tarde, de regreso a casa, escuché dentro de un ascensor una frase de una fuerza sobrecogedora: «No se le pega a nadie». Nacía en la boca mellada de una anciana y moría en los oídos de un niño de apenas 5 años. La madre del pequeño sonrió y asintió. Pronto ese niño olvidará esas palabras mágicas, porque su madre olvidará también. Y los dos seguirán siendo parte de este ciclo eterno llamado sociedad violenta. Encontrarán más motivos para aferrarse al miedo que al amor. Y pegarán al otro más veces de las esperadas.

Pero yo, que soy de repetir las cosas que escucho y considero positivas, te digo lo mismo, tengas la edad que tengas y sea cual sea la situación a la que te tengas que enfrentar:

«No se le pega a nadie.»

A lo mejor, entre todos, conseguimos recordarlo cada día.

 

 

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